La Primavera no ocurre en un instante concreto, es una sucesión de cambios.
Primero se deja ver en las praderas que poco a poco vuelven a reverdecer.
La savia, vuelve a circular por las plantas, reactivando su actividad interna y preparándolas para el siguiente paso, la floración.
Este es el momento en el que la planta entra en su fase visiblemente más llamativa y reproductiva.
Y finalmente, el fruto, que se forma a partir de la flor y marca la culminación del proceso.
Este recorrido, observado ya en la antigua Grecia por Teofrasto, en su obra Historia Plantarum, sirve como punto de partida para esta colección.
Cuatro observaciones que recorren ese proceso, atendiendo a como percibimos olfativamente cada uno de esos momentos.
Cada vela representa una fase concreta del ciclo, una parte de una cambio continuo y progresivo.
No es solo una colección de aromas, es una forma de observar y sentir la primavera.